Las técnicas más utilizadas son las infiltraciones y las inyecciones de toxina botulínica. Las infiltraciones se dividen en permanentes y absorbibles: las primeras, a base de poliacrilamida, no son aconsejadas por los médicos porque pueden causar reacciones alérgicas, nodulos e inflamación. Mientras que las infiltraciones con sustancias absorbibles como el ácido hialurónico

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